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LA ESCASEZ: EL ENEMIGO VISIBLE QUE LIMITA EL SUR (I)

Por Dr. Natanael Gutiérrez

El Sur, golpeado, pero nunca vencido: una realidad que exige comprensión

Solemos simplificar el fracaso ajeno. Decimos que quien no progresa es porque no quiere, y que quien no avanza es porque no se esfuerza. Pero la realidad es más compleja y más humana.

Los economistas Sendhil Mullainathan y Eldar Shafir, en su obra Escasez, lo explican con precisión: “La escasez captura la mente”. No es solo falta de dinero, sino una limitación cognitiva. Reduce la capacidad de planificar, priorizar y decidir con claridad. Bajo presión económica, emocional o social constante, la mente entra en modo de supervivencia: atiende lo urgente y posterga lo importante.

Para ilustrarlo con un ejemplo claro: si hablamos de escasez alimentaria, vemos cómo la falta de acceso a lo básico reduce la claridad mental y limita la capacidad de tomar decisiones.

Pero la escasez no es una sola. También existe escasez de tiempo, de atención, de visión y de prioridades. Todas afectan el juicio.

Ahora bien, entender esto no significa justificar la pasividad. Las sociedades que han superado la pobreza no lo han hecho desde la dependencia, sino desde una cultura de trabajo, disciplina y responsabilidad.

Como enseñó Pablo de Tarso, un líder en la formación del pensamiento humano: “El que no trabaje, que no coma”. Así también advirtió Jesús de Nazaret: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento”. Ahí está el equilibrio.

La dignidad básica no sustituye el esfuerzo, pero sí lo hace posible. No se trata de dar para mantener, sino de habilitar para construir un mejor futuro para todos a través del esfuerzo propio.

Así, pensar desde el Sur no es lo mismo que hacerlo desde los principales polos urbanos. Y esto no lo digo desde la teoría. He crecido aquí. He vivido la escasez. Conozco la realidad desde adentro, porque crecí en el barrio.

Por eso puedo afirmarlo con claridad: muchas decisiones que impactan al Sur se toman lejos de la experiencia real del Sur. No es una crítica; es una brecha que debemos cerrar. Porque analizar la pobreza no es lo mismo que haber crecido dentro de ella, y ese ha sido mi caso.

El desarrollo del Sur exige alineación real: inversión pública estratégica, iniciativa privada con visión y ciudadanía comprometida.

El progreso ocurre cuando todos empujamos en la misma dirección; no es obra de un solo liderazgo, sino de una voluntad colectiva bien articulada. Ese es el punto de partida de cualquier transformación seria.

Históricamente, el Sur ha sido golpeado, pero nunca vencido:

  • 1605–1606: Devastaciones de Osorio. Estos hechos destruyeron estructuras productivas y marcaron el desarrollo regional por generaciones.
  • 1802: Fundación de Barahona, con un crecimiento institucional lento.
  • 1844: Batalla de Azua (19 de marzo).
  • 1849: Batalla de Las Carreras (21 de abril).

Ha habido desastres naturales, retrasos estructurales y falta de planificación real y, aun así, el Sur ha sido golpeado, pero nunca vencido.

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El autor: Médico odontólogo y empresario instalado en Barahona.

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